Romanesco

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Brassica oleracea , el romanesco, al contrario de lo que se suele creer, no es un híbrido entre coliflor y brócoli, sino una variedad verde de coliflor italiana, de la familia de las brasicáceas.

Aunque existen coliflores de color violeta y amarillo, ninguna tiene la forma tan singular del romanesco.

Como todas las especies de esta familia, es rica en nutrientes, vitamina C, fibra soluble, potasio, fósforo, ácido fólico y carotenoides.

Se suele consumir cocida o al vapor aunque también se suele utilizar como verdura cruda.

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El romanesco (Brassica oleracea) es una hortaliza singular y muy apreciada tanto por su valor nutricional como por su espectacular apariencia. Al contrario de lo que suele creerse, no es un híbrido entre coliflor y brócoli, sino una variedad verde de coliflor de origen italiano, perteneciente a la familia de las brasicáceas. Esta familia incluye otras hortalizas ampliamente consumidas como el brócoli, la col, la coliflor y las coles de Bruselas.

Una de las características más llamativas del romanesco es su forma geométrica única, compuesta por una serie de conos dispuestos en espiral que se repiten a diferentes escalas, formando un patrón natural sorprendente. Aunque existen coliflores de otros colores, como el violeta o el amarillo, ninguna presenta una estructura tan singular como la del romanesco, lo que lo convierte en una hortaliza fácilmente reconocible y muy valorada en la cocina por su atractivo visual.

Además de su apariencia, el romanesco destaca por su sabor suave y delicado, ligeramente más dulce que el de la coliflor tradicional y menos intenso que el del brócoli. Esta característica lo hace especialmente agradable para todo tipo de paladares, incluidos los de quienes no suelen consumir habitualmente verduras de la familia de las coles.

Desde el punto de vista nutricional, el romanesco comparte muchas de las propiedades beneficiosas de las brasicáceas. Es un alimento poco calórico, con un alto contenido en agua, lo que lo hace ideal para dietas equilibradas y planes de alimentación orientados al control del peso. A pesar de su bajo aporte energético, es rico en nutrientes esenciales que contribuyen al buen funcionamiento del organismo.

Entre sus componentes destacan la vitamina C, fundamental para el fortalecimiento del sistema inmunitario y la protección frente al daño oxidativo, y la fibra soluble, que favorece la salud digestiva, ayuda a regular el tránsito intestinal y contribuye a mantener niveles adecuados de colesterol. La fibra también aporta sensación de saciedad, lo que puede resultar beneficioso en dietas hipocalóricas.

El romanesco es una buena fuente de potasio y fósforo, minerales esenciales para la función muscular, el equilibrio de líquidos y el mantenimiento de huesos y dientes fuertes. Además, aporta ácido fólico, una vitamina del grupo B indispensable para la formación de nuevas células y el correcto funcionamiento del sistema nervioso, especialmente importante en etapas como el embarazo y el crecimiento.

Otro nutriente relevante presente en el romanesco son los carotenoides, compuestos antioxidantes que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo y contribuyen al mantenimiento de la salud visual y de la piel. Estos antioxidantes, junto con otros compuestos bioactivos propios de las brasicáceas, refuerzan el valor del romanesco como alimento funcional dentro de una dieta saludable.

En la cocina, el romanesco ofrece múltiples posibilidades de preparación. Se consume habitualmente cocido o al vapor, métodos que permiten conservar gran parte de sus nutrientes y mantener su textura firme. También puede saltearse, asarse o incorporarse a guisos y cremas, adaptándose tanto a recetas tradicionales como a propuestas más innovadoras. Además, gracias a su textura crujiente y sabor suave, también se utiliza crudo, en ensaladas o como parte de bandejas de verduras, aportando frescura y un toque visual muy atractivo.

Para conservar mejor sus propiedades nutricionales, se recomienda una cocción breve, evitando tiempos excesivos que puedan afectar tanto a su textura como a su contenido vitamínico. Cocinarlo al vapor o con poca agua es una de las mejores opciones para disfrutar de todos sus beneficios.

En definitiva, el romanesco es una hortaliza excepcional que combina belleza natural, sabor delicado y un excelente perfil nutricional. Su riqueza en vitaminas, minerales y antioxidantes, junto con su versatilidad culinaria y su bajo aporte calórico, lo convierten en un alimento ideal para quienes buscan una dieta variada, equilibrada y saludable, sin renunciar al placer gastronómico ni a la presentación atractiva de los platos.

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